Ley de Matrimonio Homosexual

Ley de Matrimonio Homosexual

La ampliación de la ley del matrimonio es una obligación.

No existe discusión posible ante los hechos: hay un sector de la población que tiene una necesidad, y una bastante básica, casarse para formar una familia poniendo en un marco legal su unión, para tener los beneficios legales que de esa unión se desprenden. A una necesidad, existente, pública, hay que pensar y legislar una solución, y punto. No existe tal cosa como un debate porque no existe tal cosa como una posición contraria que sea seria y con sentido común (para el bien comun).

La Constitución obliga al estado a proteger a la familia, y protege la libre determinación de las personas para elegir su plan de vida, sin interferencia del estado. Del caso Arriola se desprendió, en el dictamen de la Corte Suprema que: “El estado no puede establecer una moral sino garantizar un ámbito de libertad moral” y no puede penar “conductas que son, justamente, el ejercicio de la autonomía ética que el estado deber garantizar”. Si alguien que se oponga a la ampliación de la ley del matrimonio tiene un argumento tan razonable como este, me gustaría oírlo.

UNA DISCUSION CERRADA EN 20 PUNTOS:

1. Si una pareja heterosexual y católica llega a la iglesia y no la dejan casarse, indignadísimos armarían un escándalo y la cosa se resolvería brevemente. Hay que entenderlo: Este es el mismo caso. El mismo. Dos personas con igual derechos que todas las demás, que no pueden casarse, festejando una unión de amor y formar una familia sin ningún argumento razonable.

2. Según la corte Iberoamericana, los principios de igualdad e igual protección ante la ley y no discriminación determinan que los estados remuevan de su legislación cualquier disposición discriminatoria. Entonces ¿Cuál es la discusión? Es claro que hay que ampliar la ley del matrimonio.

3. La iglesia clama que las leyes internacionales definen matrimonio como “la unión entre hombre y mujer de cualquier raza, nacionalidad o creencia religiosa”. Bueno, si esta definición ya no se comprueba con los hechos, es evidente que lo que hay que cambiar es la definición, no los hechos.

4. “Los matrimonios entre personas del mismo sexo no pueden tener hijos”. Si pueden, por medio de la adopcion y la fertilización asistida, a los que actualmente tienen derecho, igual que las parejas heterosexuales. De otro modo, habría que hacerle un examen de fertilidad a las parejas heterosexuales al casarse, y de dar negativo, prohibirles la unión matrimonial.

5. La discusión no es sobre matrimonio para los gays, sino de igualdad de derechos para todos. Tanto la ley de adopción como la de fertilización asistida no discriminan la orientación sexual o el sexo de la pareja que adopta. Es la ley del matrimonio la que impone (artículo 172 del código civil) que los contrayentes sean un hombre y una mujer, privando a las parejas entre personas del mismo sexo a gozar de derechos que tienen por ley.

6. “Los hijos de un matrimonio gay podrían volverse gays!”, por supuesto que sí, igual que los hijos de un matrimonio heterosexual. No hay nada de malo en esto y cualquiera que exprese tal burrada debería ser denunciado en el INADI.

7. Bergoglio dice que se trata de “una guerra de dios” contra “el padre de la mentira” (Satanás para los no entendidos) que pretende “destruir el plan de dios” y la ley divina “grabada en nuestros corazones”. Claramente contestado por Oscar Gonzales, vicejefe del gabinete de ministros:”…llama al odio entre los argentinos. Quien debiera estar predicando la paz y la tolerancia anda convocando a una guerra santa”. Es claro que no es una guerra, y que de santo el asunto no tiene nada, es una cuestión de derechos para un sector de la población que ridículamente todavía no los tiene.

8. El obispo auxiliar de La Plata Antonio Marino, sostiene que hay estudios según los cuales las personas homosexuales son ansiosas, promiscuas, violentos, drogaadictos, suicidas, y no pueden mantener relaciones estables. Este tarado incluso reconoce el derecho de los homosexuales a casarse… siempre que sea con una persona de otro sexo. Es gravisimo que presente supuestos informes de orden científico. Evidentemente no sabe de matrimonios heterosexuales, hoy día hay prácticamente igual cantidad de divorcios que de casamientos, infinidad de casos de violencia domestica, muchos son casos de adicción, e infidelidad… no hay institución más adulterada que el matrimonio, y ni hablemos de antes de la ley del divorcio.

9. Dijo Marino: “¿Qué habrá que enseñar en las escuelas si se aprueba esta ley inicua que se está preparando en el Congreso de la Nación? ¿Habrá que enseñar a los chicos todo lo contrario de la verdad?”, apuró el arzobispo a padres y estudiantes de escuelas religiosas convocados a la plaza San Martín. Ante esto, Pablo Roma, titular del Inadi provincial, consideró que “lo que hay que enseñarles a los chicos es a ser ciudadanos, y para eso lo invitamos a monseñor Aguer a profesar la igualdad de derechos para todos y todas”.

10. El argumento más insidioso de Marino es que “no se discrimina a los padres por no poder casarse con sus hijos, del mismo modo, no se discrimina a los homosexuales por que no puedan casarse entre sí, el matrimonio no es un derecho universal”. De nuevo la patologización de la homosexualidad. Es una vergüenza que empate la homosexualidad con el incesto. El incesto y la antropofagia son los dos “interdictos fundamentales de la cultura” según Hegel. Esto es: los dos principios necesarios para empezar una sociedad. Es una verdad científica que hay efectos biológicos difíciles de tratar para hijos de la unión entre padre e hija o madre e hijo. Mientras que de los supuestos estudios que Marino dice estar citando no se sabe nada, ni hay sustento científico para el supuesto daño psicológico para hijos de una pareja del mismo sexo.

11. Marino, explica su nefasto “orden natural” y se pisa solo: “el orden natural es aquello que escapa a la potestad del legislador”, pone por ejemplo que si “todos los congresistas quisieran legislar que el hombre es algo que no es, por ejemplo, cuadrúpedo, el hombre seguiría siendo lo que es, bípedo”. Justamente, aunque se los prive de derechos, una pareja de dos personas del mismo sexo con un hijo, seguirá siendo lo que es: Una familia. Con iguales chances que cualquier otra de desarrollarse en un ámbito de amor y felicidad.

12. “los animales no lo hacen” o “no es natural”, cabe rectificar: los animales si lo hacen, todo el tiempo, nuestros antepasados lo hacían (para los griegos incluso era normal entre maestros y discípulos) y la experiencia homosexual es parte conformante de la sexualidad del sujeto según Freud.

13. Poner el ojo en la cantidad de sexo que las personas tienen o dejan de tener, o en la cantidad de gente que se casa o deja de casarse, es desviar la atención a un tema absolutamente secundario e irrelevante, la cuestión es la igualdad de derechos para todos. Y encima desde la óptica de un tipo que juro celibato de por vida y no es una opinión muy calificada para la discusión.

14. Para prueba de que el sexo es la cosa más natural del mundo deberían bastar la infinidad de casos de homosexualidad entre curas. Da la sensación de que hace tiempo la iglesia debería ser más indulgente con su mirada de la sexualidad, y su tonta equivalencia a la pureza.

15. Estigmatizar de esta forma a los homosexuales es una forma clara de discriminación, y debería ser penada, Marino fue advertido varias veces ya por el INADI de La Plata, y además frena una discusión que es importante sobre las pareja transgénero, para la que evidentemente esta gente no está lista.

16. El Obispo de La plata, Héctor Aguer, dijo que era una guerra cultural contra el catolicismo. Guerra cultural que iniciaron ellos mismos. Porque honestamente, no creo que haya muchos homosexuales católicos (declarados o no) a los que les caiga bien esta postura.

17. Héctor Aguer y Jorge Mario Bergoglio eran la mano derecha de Antonio Quarracino, otro progresista, que en el 94 proponía que lesbianas y gays eran una mancha en el rostro de la nación y que habría que ponerlos en un ghetto donde pudieran hacer lo que quisieran. En base a ideas como esta, en que el orden natural es uno y cualquier violación a este orden es demoniaco y punible con la muerte es que bendijeron a la dictadura militar que corto la Argentina al medio hace ya 34 años (e hizo lo propio con toda Latinoamérica).

18. Bergoglio cita a una marcha el martes 13 (un día antes a que se trate el proyecto de ley de Ibarra en el senado, pidiendo a todos los colegios religiosos, subvencionados por el estado, que saquen a los chicos a la calle con la consigna “queremos mamá y papá”. Este acto fantasma, con chicos que no tienen una clara opinión formada sobre el tema, obligados a marchar por una consigna que no entienden, es un acto de fe. La marcha del orgullo gay, en cambio, donde muchísima gente, a través de un mensaje de amor, pide lo que es justo, es una abominación.

19. Jorge Mario Bergoglio Dijo: “Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre.” Amenaza directamente con discriminar. En la misma línea, hace poco una editorial del diario La Nación declaraba el miedo que los chicos deben tener a ser maltratados por sus compañeros por no tener una mama y un papa. La amenaza es un recurso nefasto, apuntar al miedo es bajo, desalmado y sucio. Dejémoslo claro, no se puede apuntalar un argumento como el miedo, es nefasto, peligroso, y no debería ser permitido, y mucho menos tomado en cuenta. Bergoglio como máximo representante de la iglesia católica Argentina, y sus seguidores están en una postura irresponsable, intolerante, de odio y discriminación, que contradice todos sus principios básicos de amor y hermandad entre las personas que dicen defender.

20. Que dos personas que se aman puedan casarse, formar una familia, tener hijos, si las cosas no les salen bien disolverla e intentarlo de nuevo, debería ser el derecho natural, y debería ser para todos igual. La homosexualidad no es en ningún aspecto diferente a la heterosexualidad. Somos una sociedad absolutamente anormal y habría que repensar nuestros postulados morales.

Ariel Martínez Herrera