BURNING MAN: Desnudos, drogados y deshidratados en el desierto


La gente me pregunta ¿qué es Burning Man? y es casi imposible explicarlo. A mí vieja le dije que era un campamento. A mi hermano que era una rave. Burning Man es una multi-experiencia con infinitas lecturas diferentes dependiendo de lo que cada uno quiera hacer del evento. 47 mil personas fueron hasta el desierto de Nevada para participar de Burning Man este año y cada uno de ellos te describiría Burning Man de una manera diferente, quizás contradictoria. Aquí algunas de las interpretaciones que extraje de mis cuatro días de vida en el desierto.

BURNING MAN COMO EXPERIMENTO SOCIOLOGICO

Black Rock City es la ciudad donde Burning Man transcurre. Es una ciudad muy peculiar, no sólo por su forma semicircular de calles concéntricas sino principalmente por su condición temporaria: una ciudad que existe sólo durante ocho días al año, se monta días antes y se desmonta una vez que el evento terminó y el desierto queda intacto, sin pistas ni huellas del paso del hombre.

::: Black Rock City ::: Black Rock City es una ciudad a la que es muy difícil entrar: hay que manejar por horas y horas (ocho desde San Francisco), pagar $350 dólares de entrada y llevar todas tus provisiones porque durante tu estadía en esa ciudad no estará permitida ninguna clase de transacción comercial. En Burning Man no se puede comprar ni vender nada. No hay sponsors, ni compañías patrocinadoras, ni stands de ventas de productos como en la mayoría de los festivales. Una vez dentro de Black Rock City todo se regala y se comparte, la hospitalidad, la solidaridad y la generosidad con los desconocidos es una regla tácita por todos cumplida. Uno va de campamento en campamento y en todos lo invitan a pasar, entrar, tomarse un trago, comer algo, todo sin esperar nada a cambio. Una especie de sociedad anárquica casi utópica (aunque elitista: sólo unos pocos pueden darse el lujo de formar parte de su población, los costos para entrar y sobrevivir ahí por una semana son altísimos y muy pocos pueden permitirse el derrochar $700 o $1000 por persona en siete días de joda improductiva, hay que estar dispuesto a sacrificarse).

En Black Rock City uno vive sin tener en cuenta el día o la hora. Lo que más me llamó la atención el primer día fue lo difícil que era acostumbrarse a vivir sin cargar en tus bolsillos con llaves, billetera y celular. Sólo tenés que llevar lo esencial para sobrevivir: agua.

BURNING MAN COMO DESAFIO DE SUPERVIVENCIA

::: Burning Man ::: Black Rock City está ubicada en el medio del más árido de los desiertos, a cuatro mil pies sobre el nivel del mar y con un calor constante que no baja de los cuarenta grados a la sombra (¡¿qué sombra?!) durante el día. No hay árboles, ni arbustos, no hay humedad, no hay vida. Ningún ser vivo sobrevive en ese desierto por sus propios medios, no hay plantas, ni animales, ni insectos… ni rocas, ni pozos, ni lomas! Sólo hay calor y mucho polvo, polvo más fino que arena y apenas más oscuro que la sal. Es una estepa plana e infinita, sin interrupciones por kilómetros y kilómetros. Es como estar en el fin del mundo, en otro planeta y si uno no va física y mentalmente preparado la puede pasar muy mal.

Además del calor implacable y el sol fortísimo, uno tiene que luchar contra la deshidratación y las repentinas tormentas de arena que transforman la atmósfera en una masa blanquecina donde uno no puede ver más allá de un metro y medio de sus ojos y eso si lleva puestas antiparras herméticas que le permitan abrir los ojos durante lo que dura la tormenta (¡desde un minuto hasta una hora!). Por eso, durante el día los habitantes de Black Rock City optan por la desnudez completa o la mínima indispensable ropa interior y sólo cargan con agua, lentes de sol y máscaras para respirar

Los que van a Burning Man tienen que estar dispuestos a sobrevivir por una semana sin agua corriente ni electricidad, sin la posibilidad de bañarse en una ducha normal, con el cuerpo completamente cubierto de ese polvillo que se pega a la piel que pierde transpiración constantemente y se reseca y resquebraja. La gente anda con el pelo gris y pajoso, los labios partidos, las manos sucias y ese omnipresente hedor a sudor. Así que nada de ir a hacerse los finos a Burning Man. Es una experiencia extrema que empuja a las personas a instintos de supervivencia extremos y hace que a los dos días de estar viviendo ahí ya nada te importe y consideres normal el dormir en el piso, comer con las manos sucias y masticar arena.

Todo esto mientras acampás con un grupo de gente a la que no necesariamente conocés personalmente y mucho menos íntimamente por lo que se forman lazos instantáneos de unión solidaria entre la gente para ayudarse mutuamente a sobrevivir. Es como un reality-show de esos en los que ponen a un grupo de extraños a sobrevivir en condiciones extremas aunque acá no hay cámaras de video, ni premios, ni confesionario, ni expulsados.

BURNING MAN COMO RAVE

Burning Man también puede ser entendido como una rave constante de ocho días sin descanso. Prácticamente la música nunca para. Hay varias carpas enormes con forma de domo que funcionan como discotecas las 24 horas del día en las que muchos de los mejores y más reconocidos DJ’s del mundo se van turnando para pinchar alucinante música electrónica (techno y trance principalmente, pero también house, progressive, drum & bass, break beats…) y lo hacen con sistemas de sonido atronadores a volúmenes dolorosos superiores a todo lo que uno escuchó en fiestas hechas en lugares urbanizados, ya que acá no hay vecinos que se quejen ni ordenanzas municipales que limiten los decibeles.

::: Burning Man ::: BURNING MAN COMO DESFILE DE MODAS

Si bien durante el día prima el nudismo y las tetas al aire son moneda corriente, por la noche en Black Rock City refresca y hay que vestirse para salir a bailar hasta el amanecer y ahí es cuando todos tienen la posibilidad de expresar su creatividad con los disfraces más llamativos y elaborados. La regla principal parece ser el Hazlo Tu Mismo, cada uno se fabrica sus propios diseños de moda estrafalaria inspirados en la ciencia ficción postapocalíptica (¿Mad Max, Dune, Bladerunner?). Muchos disfraces necesitan de inversiones importantes de tiempo y dinero en su confección, pero la mayoría son improvisados con restos de ropa vieja, descartada o comprada por centavos en el ejército de salvación.

BURNING MAN COMO RITUAL PARARELIGIOSO

Jesús se iba al desierto a meditar y confrontar a sus demonios. Desde siempre el desierto tiene esa especie de carga mística que atrae a los hombres y los invita a la experiencia de reencontrarse consigo mismos, despegarse del mundo de los mortales y llegar a las más absurdas conclusiones acerca de la insignificancia del ser humano en el infinito universo.

Nadie se atrevería a decir que Burning Man es una religión o un culto. De hecho la gran mayoría de sus concurrentes deben definirse como agnósticos o ateos. Pero los paralelismos entre su comportamiento y los de un ritual religioso son imposibles de obviar.

::: Burning Man ::: Si un antropólogo extraterrestre estuviese estudiando este curioso hábitat humano sin duda pensaría que lo que ahí está ocurriendo es alguna clase de reunión de un culto o secta, aunque sin la parte dogmática. Veamos: los asistentes a Burning Man llegan hasta un rincón apartadísimo del desierto en una especie de peregrinación masiva anual, una vez allí viven en paz y armonía entre ellos, compartiendo la idea de buenaventura y confraternidad, todos se aman, se respeta y toleran sus diferencias. Por las noches bailan en trance en ceremonias paganas intentando alcanzar el nirvana ayudados por sustancias alucinógenas. El clímax de la ceremonia es la incineración de un tótem antropomórfico gigante, una estatua de madera con forma de hombre a la que queman mientras todos bailan alrededor y arrojan al fuego sus ofrendas divinas, recuerdos oscuros de los que quieren deshacerse, borrar etapas y empezar una vida nueva. La última noche se incendia un templo de madera donde la gente pegó en las paredes papelitos con peticiones y promesas y todos se abrazan y lloran, conmovidos.

Al creador de Burning Man se le adjudican toda clase de leyendas urbanas en torno a cómo salió con la idea original de empezar a reunirse anualmente en el desierto con sus amigos a quemar un hombre en esa especie de sacrificio ritual (las primeras ediciones de Burning Man no se llevaron a cabo en el desierto sino en Bakers Beach, una playa nudista de San Francisco), muchos concurrentes habituales a Burning Man lo ven como una especie de profeta moderno y hasta hay una elite de apóstoles que lo siguen de cerca.

BURNING MAN COMO CAMPO NUDISTA

Todo el mundo vive desnudo durante el día en Burning Man y nadie parece espantarse ni excitarse con la desnudez ajena. Es algo normal y entendible en esas condiciones climáticas y en ese entorno tan mínimamente erótico.

La tarde de nuestro primer día en Black Rock City se llevó a cabo el evento conocido como Critical Tits, un desfile de mujeres en tetas manejando bicicletas a lo largo de la playa (así llaman a la extensión de desierto no habitada que rodea a Black Rock City). Fácil habría unas tres o cuatro mil mujeres desfilando con sus pechos al aire en sus bicicletas, saludadas y seguidas por los hombres. Parecía un catálogo de tetas de todas las formas, tamaños y colores pasando por delante de mis ojos y todo sin el más mínimo indicio de excitación sexual. Después el after-party donde todos bailaron al ritmo de una banda en vivo de afro-funk que no paró de tocar aún cuando los tapó la tormenta de arena. Al día siguiente hicieron Critical Dicks, la versión masculina del desfile, mucho menos popular.

BURNING MAN COMO EXPERIMENTO ECOLOGISTA

::: Burning Man ::: Todo se recicla, nada se descarta, todo queda impecablemente limpio como si no hubiese pasado nadie. Una de las pocas reglas que se aplican a la convivencia comunitaria en Black Rock City es el no tirar basura. Todo lo que traes, te lo llevás. No dejes marcas de tu paso por el desierto. La gente no tira ni colillas de cigarrillos, ni chicles, ni semillas de sandía, ni carozos de aceituna. El piso de la playa tiene que quedar virgen al momento de partir del lugar por ende hay que evitar disminuir al mínimo la polución y la generación de residuos.

Por las calles de la ciudad no se permite andar en autos, salvo para llegar o irse. Los únicos vehículos motorizados que se permiten son los transportes mutantes, camiones o camionetas transformadas en monstruos, naves espaciales, barcos piratas o fiestas ambulantes (velocidad máxima permitida: 5 millas por hora). El común de la población de Black Rock City usa como medio de transporte básico la bicicleta. También abundan las bicicletas mutantes, deformadas y decoradas al extremo. Todos van de fiesta en fiesta, de bar en bar, pedaleando en sus bicis, después las dejan ahí en la arena, sin encadenarlas, sin candados y con la certeza de que nadie se la va a llevar.

BURNING MAN COMO EXCUSA PARA LA EXPERIMENTACION NARCOTICA

Carlos Castaneda se iba al desierto a buscar a Don Juan para experimentar con el mezcalito y buscar esas experiencias extracorporales que proveen las sustancias alucinógenas. La gran mayoría de los asistentes a Burning Man no buscan quemar otro hombre que a si mismo, quemar sus neuronas exponiéndose a todas las drogas habidas y por haber en un entorno que se presta como ningún otro para la expansión de los estados de conciencia alterados. Acido y hongos son los grandes favoritos a la hora de presenciar la quema del hombre con los increíbles fuegos artificiales y explosiones de más de trescientos metros de altura.

::: Burning Man ::: BURNING MAN COMO COMMERCIAL HOLIDAY

Supuestamente se trata de un evento no-comercial sin fines de lucro. Lo que uno paga de entrada es destinado a cubrir los costos de mantenimiento y limpieza básicos del lugar (por ejemplo: los baños portátiles que se mantienen llamativamente limpios en comparación a lo que uno esperaría en eventos masivos similares). Burning Man no hace publicidad, sólo se transmite de boca en boca. No regala entradas gratis a la prensa para que lo cubran tampoco. La idea es mantenerlo bajo control para que no acaba llenándose de vagos, oportunistas y engendros antisociales que arruinen el espíritu del evento. Por eso lo hacen el primer fin de semana después del comienzo de las clases, para que no puedan ir la mayoría de los estudiantes universitarios y así correr el riesgo de transformar la celebración en una fiesta de fraternidades.

Así y todo, indirectamente hay un importante sector de la industria que se beneficia y lucra con Burning Man. Semanas antes del evento uno empieza a ver por la ciudad carteles en negocios invitando a los clientes “compre aquí sus suministros para Burning Man”. Bicicleterías, negocios para campamentistas, tiendas de disfraces, todos ven sus ventas acrecentarse a medida que se acerca el día de partir hacia el desierto. Para el comercio de la gran ciudad, Burning Man es un holiday anual más como navidad, pascuas, el día de la madre o el día de acción de gracias.

BURNING MAN COMO GALERIA DE ARTE INTERACTIVA

::: Burning Man ::: Todos llevan su arte a Burning Man para compartirlo y expresar su creatividad abiertamente sin buscar su satisfacción egocéntrica que provee el circuito de arte-snob urbano normal. En Burning Man se pueden ver las más imponentes esculturas e instalaciones sin firma de ningún artista. La mayoría de las obras de arte buscan la interacción y la participación con el público rompiendo la idea clásica de artista-espectador. Desde cierta óptica se podría analizar a todo Burning Man como una gran instalación de arte simbiótica y sinérgica, donde todos los participantes forman parte de la obra y el resultado es más grande que la suma de las partes.

BURNING MAN COMO LA COLONIZACION MARCIANA

Imaginate que con un DeLorean hacés venir desde los años cincuentas al padre de Marty McFly hasta el año 2007, le vendás los ojos y lo llevás hasta Black Rock City, le quitás las vendas a mitad de la noche en el medio de la playa durante la ceremonia de incineración de “el hombre” y le decís: “estamos en Marte, esta es la ceremonia del aniversario de la colonización de Marte”. El tipo se lo cree. De una. No hace falta darle drogas. De hecho, no hace falta ir tan hacia el pasado, traeme a mí mismo desde 1987 y poneme ahí, decime que estoy en Marte y me lo creo.

El lugar parece un escenario de Star Wars, los autos con alas circulando cubiertos de luces de neon, escupiendo fuego con cañones lanzallamas, la música electrónica retumbando a volúmenes insoportables, la gente disfrazada como extras de Mad Max y el acto central donde se quema a un muñeco antropomórfico de cabeza triangular decorado con luces verdes (!) y todos lo festejan, tranquilamente podría ser entendido por el ingenuo visitante del pasado no tan lejano como un símbolo de la caída de los marcianos y el comienzo del imperio humano en ese desolado planeta.

Una noche, intentando recrear la el ataque de los clones de Star Wars, episodio II, un voluntario regaló a la multitud 10 mil sables láser de plástico, imitación barata de las espadas Jedi. Solo por el placer se sentirse que estás en Tatooine por un par de horas.

BURNING MAN COMO EL VIAJE A BARILOCHE PARA ADULTOS

Esto sólo lo entenderán los lectores argentinos. Pero los parecidos entre Burning Man y el viaje de egresados de los alumnos de quinto año a Bariloche son inevitables. De qué se trata Burning Man básicamente: una ciudad que durante una semana está pura y exclusivamente poblada de gente descontrolada, con ánimo festivo y autodestructivo, con ganas de bailar todas las noches hasta el amanecer y encamarse a todo lo que se le cruce porque no hay reglas, no hay control, no hay nadie diciéndoles qué está bien y qué está mal. Igual que Bariloche. Más aún, cada grupo de burners, organiza su viaje con antelación de casi un año, hacen fiestas para juntar plata (no para pagarle a una compañía de viajes sino para el alquiler o la compra de camiones, casas rodantes, generadores de electricidad, cocinas portátiles, sistemas de sonido, domos desarmables…). Durante el viaje conocen a mucha gente nueva, entablan amistades instantáneas tan profundas como efímeras y el último día terminan todo abrazados, llorando, despidiéndose, prometiendo volver a verse pronto, intercambiando e-mails y números de teléfono, aunque todos saben que una vez de regreso en el mundo real muy pocas son las posibilidades de que alguna de esas amistades se mantenga.

BURNING MAN COMO SIMBOLO DE LA DECADENCIA DEL IMPERIO YANKEE

::: Burning Man ::: Burning Man también puede ser interpretado desde la óptica negativa, como un bacanal de degeneración y corrupción moral típico de un imperio poderoso en pleno proceso de decadencia y autodestrucción. Es como un puñado de gente bailando en la cubierta del Titanic mientras se hunde. En el resto del mundo hay guerras injustas, calentamiento global, desnutrición, epidemias, desastres naturales, genocidios y acá un grupo de nenes ricos cómodos dentro del sistema juegan a estar fuera del sistema durante una semana, juegan a la utopía anarquista y pacifista antes de volver a sus trabajos en compañías multinacionales de hi-tec que les proporcionan un excedente de riqueza suficiente que les permite darse el lujo de gastarse semejante cantidad de dinero en una semana de pura fiesta, escapismo y descontrol.

Cómo dijimos antes, la mayor contradicción intrínseca de Burning Man es su elitismo al mismo tiempo que profesan el amor y la unidad comunitaria. La onda es sí: acá todo es solidaridad y hospitalidad y todo se comparte… mientras seas de nuestra misma clase social, porque con los pobres, con los que lo necesitan, no compartimos porque ellos no tienen medios para venir a Burning Man. No todos tienen la posibilidad de poder tomarse una semana de vacaciones a mitad del año e invertir alrededor de mil dólares en algo que no les da más provecho que la evasión y el entretenimiento.

Por otro lado, si quisieran cobrar la entrada a Burning Man más barata y hacerlo más accesible a las masas, necesitarían el apoyo de sponsors comerciales que cubriesen los gastos de la diferencia a cambio de llenar el festival de banners publicitarios y sexy-promotoras por lo que se degeneraría totalmente el espíritu del evento.

BURNING MAN COMO REGRESO A LO BASICO

::: Burning Man ::: De eso se trata esencialmente. De volver a las raíces, a los instintos básicos, a la vida humana más simple y de la interacción humana con los cuatro elementos de la naturaleza.

El agua, el más preciado de los elementos, es codiciado como oro en Burning Man. Es el elemento que salva nuestras vidas, el que nos mantiene andando, el que nos permite seguir ahí, disfrutando del resto.

La tierra, árida y caliente, es el desafío. El hombre se enfrenta a la tierra y tiene que luchar contra esta para sobrevivir. La tierra te ataca con tormentas y te tortura metiéndose en todos los orificios de tu cuerpo. Pero el hombre no busca venganza. Reconoce en la tierra a un contrincante respetable y no se atreve a corromperla ni ensuciarla.

El aire es pesado, denso, seco, difícil de respirar, te hace sentir apunado durante uno o dos días (hasta que tu cuerpo se acostumbra) y en alianza con la tierra genera esas nubes de polvo de las que es imposible escapar, que nos recuerdan a los seres humanos que no somos bienvenidos en ese lugar, que somos intrusos en una tierra donde los seres vivos no deben existir.

El fuego es el elemento más venerado de Burning Man, de eso se trata el evento, de quemar, de volar cosas por los aires, de incendiar templos, de danzar en trance en torno a una torre en llamas. El fuego es el que atrae a la gente y los encandila como moscas a la luz, es el punto de reunión, es el tema en común que todos los participantes de Burning Man, los quemadores o quemados, como les quieran llamar, están obligados a compartir. Es la estrella principal del espectáculo.

Más allá de la música, de los trajes, de las naves espaciales, son en realidad el agua, el aire, la tierra y el fuego los elementos que hacen a Burning Man lo que es.

Juan Data para Newton las Pelotas! www.newtonlaspelotas.net

3 Comments

  1. Escribís con mucha mala leche, obviamente el festival no está hecho para todo el mundo, sólo para el que tiene ganas y no creo que haya que ser rico para ir. Si alguien te parece rico por que gastó 1000 dólares en ir también tendríamos que decir que todos los que tienen un TV de plasma son ricos porque vale sobre los 1000 usd.
    Primero no veo en que afecta tu vida de todos los días que pase ese festival a miles de kms tuyo. Segundo cada quien se expresa libremente como se le cantan las ganas, eso tampoco afecta tu vida de todos los días. Tercero es un experimento social, puede tener fallas y aciertos pero no te están poniendo un revólver en la cabeza para que participes.
    Ojalá y escribiera notas de cosas que te gustan y no de lo que odias, te van a hacer mejor ser humano.

  2. cuanto dinero te costo ir^?

  3. Muy buena la nota. Ni siquiera sabia que existia este festival. Otra que creamfields

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